Falcioni no seguirá en Boca a pesar de que desde los resultados haya pocas cosas para criticarle: dos títulos (Apertura y Copa Argentina), alta efectividad en clásicos, una final de Libertadores y casi el 60% de los puntos.
A veces dos más dos no da cuatro. Julio César Falcioni fue un maestro de las matemáticas en Boca: ganó dos títulos, llegó a una final de Libertadores, engrosó un promedio raquítico sacando casi el 60% de los puntos oficiales. Pero no cualquiera suma sin restar. Y el ciclo de JCF en el Xeneize, a pesar de lo que arroja la calculadora, llegó a su fin.
Falcioni llegó a Boca después de dos años pobres desde lo futbolístico y con desfile de técnicos: Ischia, Basile, Pompei, Alves, Borghi… Tras un primer torneo irregular, consolidó un equipo granítico en el segundo: campeón invicto, con récord de menor cantidad de goles en contra y de diferencia con el segundo. Ya en 2012, su equipo despegó a planos internacionales: llegó a la final de la Libertadores, peleó hasta última fecha el Inicial y se llevó la Copa Argentina.
En los últimos seis meses hubo una clara baja en el rendimiento del equipo y también en el protagonismo, con la Supercopa perdida en el medio. De todas maneras, la cosecha no fue mala: con 33 puntos, Boca clasificó a la Libertadores y se erige como el segundo mejor equipo de la tabla anual, atrás de Vélez. ¿Más números? JCF puede sacar chapa con los clásicos: de 17 jugados, apenas perdió dos (Independiente y San Lorenzo).
Los números le dan espaldas, pero la Bombonera y el clamor popular terminaron de sacarlo de Boca. Su relación con Riquelme, el poco lujo de sus equipos, fallas en momentos claves… La presión terminó por hacer implosión en el club, acabando con el ciclo Falcioni. Con los números, a otra parte.





